Es una micosis o infestación por hongos superficial clasificada como dermatofitosis o tiña. La producen unos hongos clasificados como dermatofitos, que incluyen las siguientes especies: Tricophyton, Microsporum y Epidermophyton. Cuando se alojan en ciertas partes de la piel se les denomina tiña o tinea. El pie de atleta es producido por el hongo Tinea pedis que se desarrolla en lugares calientes y húmedos.
Se da principalmente en hombres deportistas debido al la suma de sudor y calzado cerrado. Es más frecuente en la época cálida del año. En general es un infección leve, pero si se mantiene la piel se macera y se torna blanquecina pudiendo aparecer grietas o cortes profundos y dolorosos. La piel se inflama y aparece el prurito típico de esta afección. Además pueden generarse infecciones bacterianas secundarias. Si hay supuración es señal de presencia bacteriana, con lo que los antifúngicos deberán acompañarse de antibacterianos bajo supervisión médica. A veces en lugar de presentarse entre los dedos, puede aparecer en la planta del pie, confundiéndose en ocasiones con dermatitis alérgica.
Se produce el contagio estando descalzo en saunas, duchas, piscinas, vestuarios e incluso alfombras.
Para evitar el contagio debemos utilizar chanclas en lugares húmedos donde haya mucha gente (piscinas, vestuarios, duchas, saunas...), después de lavarse los pies deben secarse muy bien, evitar zapatos cerrados en verano, utilizar calcetines de algodón que transpiran mejor que los tejidos sintéticos, evitar los zzapatos de material sintético que también transpiran mal.
Para el tratamiento se utilizan antimicóticos en crema, spray o polvos de aplicación tópica que deben aplicarse entre una y tres veces al día. Su eficacia depende de la duración del tratamiento que no debe interrumpirse en 2 a 4 semanas aunque los signos ya no estén presentes. Los más utilizados son: imidazol, clotrimazol, ketoconazol, miconazol



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